Nuestra coraza de la justicia es el propio Dios

Con gran alegria comenzamos este dia. Queremos que tú, al regresar a tu casa lleves este mensaje central proclamado durante estos dias de PHN: Tú necesitas luchar por tu santidad.

¿Cómo asi nosotros, seguidores de Jesús, que es amor y paz, estamos en un encuentro que habla de guerra, combate, lucha, etc? ¿Es que acaso nosotros no somos de la paz?

Bueno mis hermanos, quien no lucha por nada, es porque nada ama. Cuando tú amas a una persona, luchas por ella. ¿No es asi? Por lo tanto, ese Dios que es amor, también es un Dios que lucha.

El Amor de Dios es conocido como Ágape. Además de ese amor ágape, existe el amor eros que es el amor de los paganos, el amor que ellos cultuaban, inclusive existia en esos tiempos el dios Eros, de donde viene la palabra ‘erótico’.

Entienda que eros es un impulso, unas ganas que no se pueden contener, algo que lo arrastra para el pecado, para el vicio.

Y los cristianos, entonces usaron una palabra que en ese tiempo no era conocida, para poder hablar sobre el amor de Dios: Ágape, que significa preferencia. Mis hermanos, el amor de Dios por nosotros es un amor de elección, de preferencia. Sabe que atraes a Dios no por una ‘carencia afectiva’ ni por unas ganas que no se pueden contener, sino porque El te escogió a Ti.

En el Antiguo Testamento, Dios escogió a un pueblo: Israel. De las doce tribus de Israel, el Señor escogió a la tribu de Judá. De esa tribu de Judá, Dios escogió a un hombre: David. Y David fue un instrumento de bendición de Dios.

La primera vez que vemos en las Sagradas Escrituras, la palabra armadura, es exactamente con David, Cuando él enfrenta al gigante filisteo Goliat. El rey Saul estaba temblando de miedo de Goliat y el pequeño David decide enfrentarlo. Saul pidió a sus soldados que pusiesen en David su armadura pero él no aguanta el peso de la coraza y dice: “Voy a enfrentar a ese gigante sin esa coraza pues Dios está conmigo”.

“El esfuerzo es necesario para ir al cielo, la salvación exige de nosotros una lucha” – Padre Paulo  Ricardo – Foto: Wesley Almeida / cancionnueva.com.es

Por lo tanto, queridos jóvenes, nuestra armadura, nuestra coraza es el mismo Dios que está con nosotros. El enemigo es mucho más fuerte que todos nosotros. Si intentamos enfrentarlo sin el auxilio divino estamos perdidos. Pero Dios está con nosotros!. Y porque El está con nosotros, satanás no es más que una pulga, un vermen frente al Señor nuestro Dios.

Ve la noticia que la Palabra de Dios nos trae:

Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio. (Efésios 6,11-12).

Esta noticia no es buena, al contrario, es una mala noticia. ¿Ya te detuviste para pensar en eso? Nuestra lucha no es contra personas normales, sino contra poderosos principados y potestades, o sea, angeles caidos, espíritus malignos dispersos por los aires. ¿Y ahora, qué hacemos?

Bueno, presta atención en lo siguiente: no está bien que digamos que existe una lucha entre Dios y el diablo, porque en realidad Dios solo con sus uñas puede destruir al enemigo. Entonces, la lucha del enemigo es contra nosotros. Y la única forma que ele enemigo tiene para vencernos es cuando nos alejamos de la gracia y de la presencia de Dios.

Si estás en pecado mortal, estás vulnerable. Tu sistema ‘inmunológico’ está afectado. Busca la confesión! Si abortaste, si practicas sexo antes del matrimonio, si frecuentas falsas doctrinas, si andas robando, engañando a las personas, calumniando, viviendo en adulterio, sintiendo envidia de los otros, todos estos pecados que hieren a los 10 mandamientos, son pecados mortales. Y si estás en pecado mortal, la primera cosa que te digo es: no comulgues. Primero confiésate, porque el que está en pecado mortal, se encuentra en un estado de inimistad con Dios.

Lamentablemente cuando estamos en pecado mortal, la transformación que Dios realizó en nuestra alma por el Bautizo, la llama de amor se extingue, se apaga. Esto no es una cuestión de ‘sentir algo’. No se trata de emociones. Quien está en pecado mortal, no logra ver su propia alma, y cuando esta persona muere, su alma se separa del cuerpo, y entonces ella puede ver su propia alma y qué es lo que ella ve? una alma que odia a Dios. Una alma que dice al Señor: Dios no te quiero, no te deseo. Te rechazo de mi vida.

Te estoy alertando sobre el pecado mortal, esto es algo muy serio.

Jesús te ama, murió en una cruz para que vayas al cielo. Hoy, El está diciendo a cada uno de nosotros: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha porque es amplio y tranquilo el camino que lleva a la perdición, y muchos andan por ese camino”.

¿Sabes qué es lo que Jesús nos está diciendo? Que hay mucha gente yendo al infierno. Sabes qué es lo que tienes que hacer para ir? Anda! no necesitas hacer nada. Es solo dejar que el carro ande. El esfuerzo es necesario para ir al cielo, la salvación exige de nosotros una lucha.

Mientras peor es la enfermedad, el remedio tiene que ser más fuerte. Por el ‘tamaño’ del remedio que el médico te receta, tu te das cuenta de la gravedad de la enfermedad que llevas. El remédio para la enfermedad del pecado fue la sangre del Hijo de Dios derramado hasta la última gota. De ahí puedes comenzar a comprender que terrible es el pecado. Jesús luchó, guerreó en una Crupecado z para salvarnos del pecado.

Jesús luchó y venció. Y nosotros con Cristo, también debemos luchar. Nuestra lucha no es contra las personas, sino contra las fuerzas espirituales del mal. ¿Y como vas a vencer esta lucha? Vencerás como David venció al gigante Goliat, sabiendo que Dios tiene ese amor de elección. El te escogió, El no te rechaza. Y el Padre manifiesta Su amor através de su Hijo que murió para salvarnos.

:Solo en Cristo encontramos la Verdad que libera
.:Corazón del Guerrero, morada de las virtudes
.:Santidad: un verdadero desafió
.:Joven, ten una sana y profética de ti
.:Camino PHN: la ruta comienza dentro de sí
.:Dios forma tus guerreros en las batallas de la vida
.:Joven, no tenga miedo de ser santo
.:Pongámonos la armadura para combatir por la santidad

Dios tenia de todo para no amarnos, pero El me amó, El me escogió. Ese es el amor de Dios. Por lo tanto ‘pequeño David, el Señor te dice: “Tú eres mia, tú eres mío”. Y lo que es de Dios, el demonio no vence.

Esa es tu fuerza: tu amistad con Dios.

Para eso, tú y yo necesitamos estar en estado de gracia, no vivir en pecado mortal. La coraza de la justicia, esta coraza protege tu corazón, y precisa proteger sobre todo tu estado de gracia, llamada “gracia santificante”. Tú tienes que proteger tu amistad con Dios con todas tus fuerzas. No dejes que nada ni nadie te robe tu amistad con Dios. Esa es tu fuerza: tu amistad con Dios.

Para no perder esa amistad, los mártires derramaron su propia sangre, los santos combatieron las herejias, y las virgenes se consagraron al Señor. Hoy es el dia de la salvación para nosotros! Escoge Al que te escogió a Ti. Mantén ese tesoro de tu amistad con Dios con todas tus fuerzas. Luche! Quien ama lucha por lo que ama. Lucha por Jesús y por nada dejes robar tu amistad con Dios.

Padre Paulo Ricardo
Sacerdote de la arquidiócesis de Cuiabá – MT – Brasil
Retiro PHN 2019

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