¡Sano tus heridas y te hago feliz!

Tu alma sanada socorre tu carne cansada 

Él sana a los que están afligidos y les venda las heridas” (Salmo 147, 3).

El camino de quien sigue a Jesús es un camino de sanación y conversión. Conversión es un cambio de vida, conversión es decisión. Cuando nos convertirnos nosotros decidimos cambiar de vida. Muchos de nosotros podemos llegar aquí con heridas abiertas, heridas causadas por discusiones y relaciones afectivas. No importa tu sufrimiento, Dios quiere sanarte y vendar tus heridas.

“Así habla el Señor que hizo la tierra y la formó para que subsistiera –¡su nombre es el Señor!–: Invócame y yo te responderé, y te anunciaré cosas grandes e impenetrables, que tú no conocías. Porque así habla el Señor, el Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Judá, derribadas para levantar terraplenes y empalizadas, a fin de combatir a los caldeos y llenar la ciudad con los cadáveres de los hombres que yo herí en mi ira y en mi furor, porque oculté mi rostro a esta ciudad a causa de todas sus maldades: Yo voy a cicatrizar su llaga y la voy a sanar; los sanaré y les descubriré tesoros de paz y seguridad” (Jeremias 33, 2-6).

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Dios nos invita a conocer algo nuevo, aquello que nunca imaginaríamos vivir. ¡Calma tu corazón! En los hospitales existen aquellos médicos de la alegría, nosotros también somos los “médicos de alegría [de lo alto]”, tu has llegado al hospital, queremos cuidar de ti y divertirnos contigo en este Evento ‘PHN 2015”.

Dios quiere mostrarte cosas maravillosas sobre ti mismo. La promesa de Dios para nosotros es de bienestar duradero. Dios trajo aquí para mejorar tu vida.

Existe el tiempo de la herida y el da la cicatriz. Una vez me herí la rodilla jugando fútbol, y tardó casi un año para sanarse completamente. Mientras tenia la herida yo sentía bastante dolor, pero hoy, ya sanado, miro la cicatriz y me acuerdo solo de la época buena de mi vida y de mis amigos de fútbol.

El Señor nos dice que, primero, Él nos trajo la mejora y después nos sana. ¡Entonces mejoremos nuestras relaciones, vamos a mejorar nuestra vivencia de la castidad, vamos mejorar nuestra educación! Vamos intentar mejorar en todo.

¡Para de vivir en el pecado y de hacer sexo con tu novia! ¡El sexo debe ser vivido en el matrimonio! Dios te trajo para darte vida nueva y sanarte! La sanación es el retroceso de la enfermedad. La sanación es el retroceso de la vida del pecado.

¡Una alma sanada rescata una carne cansada. Tu alma es buena! ¡Comenzó!

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Dunga // Predica durante PHN 2015
Misionero de la Comunidad Canción Nueva

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