Deja que la misericordia de Dios te abrace

“La obra más grande de caridad es la evangelización. Evangelizar significa compartir el pan de la Palabra de Dioscon quien más la necesita” (Papa Benedicto XVI)

Pedro dijo al sinédrio que no  podemos callar lo que vimos y oimos. Jesús está vivo, El resucitó, y no podemos callarnos frente a la manifestación del amor de Dios.

Después de resucitado Jesús llamó a Pedro para conversar y ahi El manifestó a Pedro su misericordia. El Señor preguntó a Pedro: Tu me amas? y Pedro respondió: “Tú sabes que te amo”. Después de que Pedro negó a Jesús tres veces el Señor le enseña a amar nuevamente.

Padre Roger Luis. Foto: Jorge Ribeiro/cancaonova.com

La misericordia de Dios se encuentra con nuestra miseria

LA misericordia de Dios nos renueva, nos sana y nos envia a evangelizar. Jesús descendió a la miseria de Pedro y desea descender también a nuestra miseria para renovarnos. La misericordia de Dios se encuentra con nuestra miseria

Independientemente de nuestra historia, la misericordia puede hacer nuevas todas las cosas. Aquel que se abre a Dios es tocado por su amor. Agradezcamos al Señor por Su amor y por su misericordia que viene a visitarnos.

Dios siempre nos busca para salvarnos. El Señor desciende a nuestra miseria para resucitarnos.

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La misericordia alcanza lo peor de cada uno de nosotros. Dios quiere abrir sus brazos para mi y para ti. Quiere abrazarnos y dentro de nosotros existe una sed de infinito.

No podemos perder tiempo con cosas pequeñas pues el Infinito, que es Dios, viene a nuestro encuentro. Todos los caminos que la serpiente ofrece fallan. El único camino compatible con el deseo de divinización es la experiencia con la misericordia divina.

Jesús nos llama hoy para estar más cerca de El, que podamos experimentar la Buena Nueva. Hoy tenemos la oportunidad de ser transformados, y tener el corazón totalmente renovado.

Dejemos que la misericordia nos abrace. Permitamos que el amor de Dios venga a nuestro encuentro.

El Papa Francisco dijo en la exhortación a la Alegria del Evangelio que a veces hay cristianos que viven como que en una cuaresma sin Pascua. Necesitamos comprender que somos enteramente amados, que la alegria de la fe genera en nuestro corazón la confianza.

La compasión de Dios no se acaba. La misericordia del Señor se renueva por nosotros. Nuestra alegria brota de esta experiencia con el amor infinito del Señor.

Dios puede cambiar el rumbo de nuestra vida. No podemos callarnos frente a lo que vimos o lo que oimos. Seamos apostoles de la misericordia. Invitemos a Jesús para descender a nuestra condición actual, y el resto El lo hará.

Qué nos paraliza hoy? el Señor nos puede liberar. Dejemos que la misericordia de Dios nos abrace.

Padre Roger Luis
Comunidad Canción Nueva
Homilia Sábado – Fiesta de la Misericordia

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