Camino PHN: la ruta comienza dentro de sí

Dios necesita tener la supremacía de nuestro corazón, porque Él sabe lo que es mejor para nosotros

Usaremos el estribillo de mi canción: “Valiente sin temor”, para guiarnos en esta prédica:

“Hablaré, cantaré lo que no viene de mí. El Espíritu me llevará. Soñaré, pero viviré lo que no planeé. Profecía que se va a cumplir: “Yo te usaré””.

Haré un resumen de cómo fueron las prédicas del PHN hasta ahora. En el día de ayer, Dunga hizo la primera prédica del evento y se basó en el texto de Efesios 3,11-17, que habla de la armadura del cristiano. Ese pasaje bíblico orientó todo el PHN 2019 y, junto a ese texto, se usó una frase maravillosa: “Joven, no tengas miedo de ser santo”.

En la segunda prédica, el Padre Mario Sartori, trabajó el tema: “Corazón de guerrero, morada de las virtudes”. En el período de la tarde, Thiago Tomé, predicó el tema: “Santidad: un verdadero desafío” y, en la celebración eucarística, el padre Mario Sartori, trabajó la temática de la ayuda sobrenatural.

“Dios necesita tener la supremacía de nuestro corazón, porque Él sabe lo que es mejor para nostros” | Foto: Bruno Marques/cancionnueva.com.es

Hoy, en esta primera prédica, vamos a entender cómo necesitamos caminar. Cuando vamos de viaje, necesitamos conocer el auto, saber qué vamos a llevar; hacer cuentas para saber cuánto dinero vamos a necesitar.

El tema de esta prédica es: “Camino PHN: la ruta comienza dentro de sí”. La caminta comienza dentro de nosotros. Ese tema es muy importante, porque un buen camino comienza dentro de nosotros.

El ser humano tiene tres grades luchas espirituales: la lucha contra el pecado, contra el mundo y contra sí mismo.

Para luchar contra el pecado, evitamos la situación, desviamos la ruta. Luchas contra las cosas del mundo es fácil, pues, cada vez que nos acercamos a Dios, quedamos más distantes del mundo. Sin embargo, la lucha más difícil es contra nosotros mismos, porque ¿cómo podríamos huir de nosotros mismos? ¿Cómo lucharemos con el enemigo que está en nosotros? Para realizar aquello a lo que fuimos llamados, necesitamos ser equilibrados. Una persona desequilibrada hace un mal en la evangelización, quien “se anuncia a sí mismo” tiene una vida corta en la evangelización.

Nuestra lucha contra el pecado comenzó en el Paraíso. Para que entendamos el plan de salvación tenemos que conocer el inicio. El Libro del Génesis cuenta que existía el Paraíso; y Dios le dijo al hombre que podía disfrutar de todo lo que estaba ahí, menos del fruto prohibido. El mal en el Paraíso estaba en la desobediencia, siendo así, el mal estaba fuera del hombre.

Sin embargo, cuando la serpiente se aproximó a la mujer y ésta ingirió el fruto prohibido, el mal que estaba por fuera entró en la humanidad. Cuando desobedecemos a Dios, el mal entra en nosotros.

Dios necesita tener la supremacía de nuestro corazón, porque Él sabe lo que es mejor para nosotros

Es una tendencia la de hacer lo que no debemos. ¿Alguien ya habló mal de ti? ¿Ya hablaste mal de alguien? Dentro de nosotros existe una lucha contra el pecado y tenemos una inclinación a hacer el mal.

.:PHN: Joven, no tengas miedo de ser santo – En Vivo
.:Solo en Cristo encontramos la Verdad que libera
.:Corazón del Guerrero, morada de las virtudes
.:Santidad: un verdadero desafió
.:Joven, ten una sana y profética de ti

Cuando hablamos de “lucha contra el mundo”, necesitamos entender qué son esas cosas del mundo, porque no vamos a luchar contra las plantas o contra las montañas. Las cosas del mundo son las tentaciones. La tentación viene del demonio y, cuando luchas contra el mundo, estamos llamando al demonio a la lucha.

La lucha contra nosotros mismos consiste en colocar a Dios en la supremacía de nuestro corazón. Cuando nos corremos del centro y dejamos que Dios gobierne, estamos venciendo en el combate contra nosotros mismos. Al que le gusta sentarse en el trono de nuestras luchas interiores es el otro, nosotros mismos y nuestras heridas. Dependemos de más de las personas, nos volvemos esclavos de las personas. Nuestras heridas deben dejar de gobernar nuestras vidas.

El trono de nuestro corazón no es de ninguna persona, no le pertenece a nuestras heridas ni siquiera a nosotros mismos. Dios necesita tener la supremacía de nuestro corazón, porque Él sabe lo que es mejor para nosotros.

La evangelización no puede seguir estando pautada en palabras humanas, pues no generan conversión. La evangelización tiene que estar pautada en la Palabra de Dios.

Pitter Di Laura
Músico y Misionero de la Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el Campamento “PHN” – 2019

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