Dios forma tus guerreros en las batallas de la vida

La santidad exige fidelidad

Mis hermanos, somos llamados a hacer decisiones definitivas, a vivir en la voluntad de Dios. Somos llamados a ser guerreros, y el guerrero necesita vivir de la oración y de la fe, él necesita estar de rodillas delante de su Señor. ¡Que la fe mueva nuestros corazones!

¡Es el Alto que esta nuestra fuerza! Mirando para el Cielo, hable: “¡Yo confió en el Señor!”. Tu y yo solo podemos ir además, porque confiamos en el Señor Jesús.

La propuesta del PHN, en este año, es un llamado a la santidad. Estamos en el Centro de Evangelización que, durante este evento, recibió el nombre de “Arena Medieval”, es decir, somos llamados al “campo de batalla”, a enfrentar el combate de la vida. La santidad no es algo estático, pero dinámico. ¡Es necesario lucha! Una lucha por la santidad a cada día.

Cuando estaba predicando en el Santuario del Padre de las Misericordias. Allí, yo hablaba sobre la parábola del hijo prodigo. Mira: en el Evangelio según San Lucas, capitulo 15, es revelado a nosotros el verdadero amor de Dios, de ese Padre que se alegra con cada hijo que vuelve, que cae en sí y retorna a casa paterna.

“¡Coraje! Mismo con las luchas, somos felices, porque Dios nos ama” – Alexandra Gonçalves Foto: Andréia Britta / cancionnueva.com.es

Somos guerreros sostenidos por el amor del Padre

Somos sostenidos en este combate por el Padre que nos ama. Y todo guerrero, en la lucha por la santidad, necesita de estas dos virtudes: magnanimidad y humildad, es decir, cultivar un alma grande, una alma que confía plenamente en Dios, pero que, al mismo tiempo, es una alma capaz de reconocerse pequeña, necesitada, totalmente dependiente de Dios.

Traer en sí la magnanimidad y la humildad nos lleva a percibir el ejemplo de los santos de nuestra Iglesia. Mi nombre es Alexandra Joana. ¿Sabias? Tengo en mí el nombre de una gran guerrera santa católica: Santa Joana D’ arc, una mujer que vivió en un tiempo de grande combates durante la Edad Media. Ella tuvo el coraje de asumirse como una mujer de Dios. Y, por causa de eso, ella cambio la historia de Francia. Mira lo que Dios puede hacer por medio de una alma llena de santidad, llena de fuerza del Espíritu Santo.

Estar con el alma en Dios es estar tomado por la Verdad. Y es así que los guerreros deben actuar. Hombres y mujeres que creyeron en Dios y, porque tenían fe, ellos eran felices. Los santos no vivían de ilusión, pero de la Verdad del Evangelio.

La santidad exige fidelidad

Ser santo es mucho más que cumplir los Diez Mandamientos. La santidad tiene a ver con una entrega generosa a Dios. ¡Y en esta entrega, conseguimos ir más lejos! Mira el ejemplo de San Franscisco de Asis: ¡Que alma grande! ¡Como él era feliz! En un momento de éxtasis, San Francisco dijo: “¡Dios existe y eso basta!”

Nuestro mundo contemporáneo necesita de fe. En Hebreos 10, la Palabra de Dios nos va traer algo que todo el guerrero necesita abrazar en tu vida: la fidelidad. Aquellos santos, aquellos hombres y mujeres de Dios en la Edad Media, buscaban ser fieles a Dios.

En el tiempo de Santa Joana D’ Arc, la Iglesia estaba pasando por un momento muy difícil. Y un ángel apareció para esta niña, que tenía solo 13 años de edad en la época. Y ella acepta ese llamado a la santidad. Santa Joana era analfabeta, pero, a partir de su vida de virtud y pureza, ella transformo la historia de toda una nación. Como su ejemplo, aprendemos que una alma llena de Dios, llena de coraje y fe, se convirtió un instrumento poderoso en la manos del Señor.

¡Mi lucha, su lucha, la lucha de cada uno de nosotros no es solos contra los vicio, contra los placeres de la carne, pero es una lucha espiritual! Nuestra lucha es contra los espíritus malignos. No necesitamos tener miedo, porque el Señor lucha con nosotros, cual guerrero invencible.

Dios cuenta contigo para estos tiempos difíciles que estamos viviendo, a ejemplo que ocurrió en el tiempo de Santa Joana D’Arc. En el tiempo de ella, había dos “antipapas”. En nuestro tiempo actual, existen corporaciones, grupos que trabajan para destruir la fe cristiana. ¡No podemos desistir de la lucha por la santidad! ¡No desanimes, mi hermano!

La puerta del Cielo se abrió para mi padre

Mi historia fue marcada por la voluntad de cometer suicidio en la adolescencia. Mi familia no tenia estructura, y yo tenía un odio mortal de mi padre. Mi madre ya había fallecido, ella fue asesinada por mi padre con un tiro en la cabeza. Esta era mi vida, hasta que una amiga me invito a un grupo de oración, e allí, por la primera vez, escuche sobre el amor de Dios. ¡Y a partir de eso, mi vida cambio!

Dios nos forma en las batallas de la vida. ¡Padre y madres, no faciliten la vida de sus hijos! Hijos, no queden revueltos con tus padres; comprendan que Dios forma sus verdaderos guerreros en los sufrimientos, en las luchas que la vida nos proporciona.

.:PHN: Joven, no tengas miedo de ser santo – En Vivo
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Las virtudes de un guerrero surge en la propia historia de vida. Fue en un contexto familiar muy doloroso como este que Dios me encontró. Y fue por causa del amor de Dios que yo consiguió perdonar a mi padre, un hombre que vivió en la bebida, en la prostitución y que había asesinado mi madre. Yo dije para Dios: “Señor, si Tu me quieres libre, dame la gracia de perdonar a mi padre, porque no quiero continuar esclavizada por este odio tan grande que siento de él”. Y Dios me visito. Él me dio la virtud de la coraje. Fue capaz de perdonar a mi padre. Mirando en los ojos de él, yo dije: “Yo te perdono, mi padre, por haber asesinado a mi madre”. Y en aquel momento, la puerta del Cielo también se abrió para mi padre.

A partir de aquel perdón, mi padre cambio de vida. Él incluso vino a conocer a Canción Nueva. Conoció a Monseñor Jonas Abib, Padre José Augusto, saco foto con Dunga etc. Después de eso, él fue dia gnosticado con un cancer. Mi padre murio en mis brazos. Y antes de él morir, he dadao un beso en su frente y le dijo: “¡Yo te amor”. Y así mi padre gano la eternidad en el Cielo.

¡la vida es así, mis hermanos! Somos formados en las batallas de la vida. El S~enor, que visito Santa Joana D’Arc, visito a mi también, Alexandra Joana. Hoy, Él también visita a ti para transformar tu vida. ¡Coraje! Mismo con las luchas, somos felices, porque Dios nos ama y nos da la seguridad de la victoria.

Alexandra Gonçalves
Misionera de la Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el Campamento “PHN” – 2019

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