Joven, ten una sana y profética de ti

“A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar. No lleven oro, plata o monedas en el cinturón. Nada de provisiones para el viaje, o vestidos de repuesto; no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja se merece el alimento. En todo pueblo o aldea en que entren, busquen alguna persona que valga, y quédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar en la casa, deséenle la paz. Si esta familia la merece, recibirá vuestra paz; y si no la merece, la bendición volverá a ustedes. Y si en algún lugar no los reciben ni escuchan sus palabras, salgan de esa familia o de esa ciudad, sacudiendo el polvo de los pies. Yo les aseguro que esa ciudad, en el día del juicio, será tratada con mayor rigor que Sodoma y Gomorra” (Mt 10, 7 – 15).

Hermanos míos, hoy celebramos a San Benito. Un santo muy importante para nuestra cultura occidental. En este día, el Salmo Responsorial es una invitación a recordar las maravillas del Señor.

“Dios tiene cinco verbos para nosotros: sanar, resucitar, purificar y dar gratuitamente” – Padre Mario Sartori |Foto: Wesley Almeida / cancionnueva.com.es

Tener una visión sana y profética de la propia historia

La Liturgia de hoy nos trae a José de Egipto. Dios realizó maravillas en la vida de este hombre. Era el despreciado entre sus hermanos. Era un soñador, un visionario; y sus hermanos, con celos de José y lo venden como esclavo.

Y, en esa Primera Lectura, vemos a José como alguien que es poderoso en Egipto. Él reconoce a sus hermanos que van a Egipto para comprar trigo. Sabía que sus hermanos lo traicionaron. Y ellos, en medio de tanto sufrimiento, cargan una gran culpa. Tal vez, entre nosotros, existan jóvenes que traen consigo una gran culpa por las malas decisiones que tomaron en el pasado.

Pero también creo que existan, en este Campamento PHN, jóvenes como José, que tienen una visión sana y profética de sí. José fue capaz de reinterpretar su propia vida. Hermanos, ¡Dios no desperdicia nada de nuestra historia! Si hoy yo coloco mis dos pies en Cristo, mi pasado deja de ser un “trauma” para volver mi “gloria”, mi trofeo. Coloca tu vida en Cristo y ten una visión profética de ti.

José, podría haberse vengado de sus hermanos por lo que le hicieron. Pero cuando tenemos una visión sana y profética de uno mismo, comprendemos que tenemos algunas cosas para superar.

La fidelidad y los sueños tienen efectos colaterales. José superó los efectos colaterales de ser un soñador. Era un joven de Dios. Por eso, el ejemplo de José es importante para ti que eres joven. No esperes a envejecer para ser de Dios. ¡Querido joven, sé de Dios desde ahora!

La superación de José

Lo primero que José tuvo que superar fue la envidia de sus hermanos. Además, tuvo que superar el dolor de la traición. Pero José también fue preso. ¿Sabías? ¿Por qué fue preso? ¡Por ser casto! La mujer de Putifar, a quien servía José, estaba todo el tiempo encima de él. A toda costa quería tener relaciones sexuales. Pero José rechazó pecar por amor a Dios, estando en un país donde era común. ¡Pero José no cayó en su sexualidad! Por obedecer a Dios, José fue honrado por él. ¿Pero ya pensaste si hubiera cedido al pecado? José hubiera terminado como un simple empleado en la casa de la mujer fogosa.

José venció la envidia, el dolor de la traición y su propia sexualidad. Querido jóvenes, cuantos se están perdiendo por causa de la masturbación, pornografía, nudes, etc. ¡Joven, necesitas ser casto! De lo contrario, no verás las maravillas del Señor en tu vida.

Otra cosa que José tuvo que superar fueron las demoras de Dios. Más allá de eso, él supo hacer mucho con poco. Cuando nuestras vidas están en manos de Cristo, Él realiza maravillas. ¡Él tiene grandes cosas para nosotros! José fue aquel que Dios usó para alimentar a un pueblo. Dios quiere usarte para alimentar ese pueblo con la fuerza de la Palabra de Dios.

Hoy, también, celebramos a San Benito. Ese santo que nos enseña a orar y trabajar. Fue un monje que descubrió el gran poder existente en la señal de la Cruz. Profundicemos en la historia de San Benito y veremos cómo Dios fue realizando maravillas a través de ese santo hombre.

¡Mi hermano, ahora llegó tu turno! Dios quiere realizar maravillas a través de ti. Somos enviados por Cristo a anunciar la Buena Nueva. Sin embargo, antes de dar algo necesitamos poseer ese algo. ¿Y dónde recibes todas las gracias necesarias? La respuesta está en la vida de oración.

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Necesitas rezar

¡Querido joven, necesitas rezar! Dios quiere liberarnos de la idolatría al celular, a internet, en la cual nos vivimos justificando, al afirmar que no tenemos tiempo para rezar.

Dios tiene cinco verbos para nosotros: sanar, resucitar, purificar y dar gratuitamente. Él cuenta con nosotros para que vivamos esas cinco actitudes.

Para eso, es necesario que vivas la dependencia de Dios. También necesitas cultivar vínculos dignos. E, finalmente, asumir la postura de anunciar la paz. ¡Si alguien no quiere tu paz, paciencia! Pero no pierdas, de ninguna manera, tu paz interior.

En fin, Dios quiere hacer de ti una maravilla para los otros. Por lo tanto, ten una visión sana y profética de tu vida. Recordemos la antífona del Salmo de hoy: “¡Recuerda las maravillas del Señor!” y coloquemos delante de Jesús nuestra historia, nuestros dolores y heridas, para que nuestra vida sea una bendición para otros.

Padre Mario Sartori
Parroquia San José, Diócesis del Divino Espíritu Santo / Umuarama, Paraná
Homilia durante el Campamento “PHN” – 2019

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