La esencia es convertirnos semejantes a Dios

Necesitamos comprender que somos hechos a la imagen y semejanza a Dios, además, el pecado original rompió con esta realidad. POr medio del bautismo, somos recreados y, a lo largo de la vida, tenemos varios momentos de conversión.

El deseo de Dios es que cada uno de nosotros pase por una transformación. Cada uno de nosotros necesita transformar en Cristo. San Pablo nos pide que no nos conformemos con el mundo, es decir, podemos tomar forma del mundo o la de Dios. Cristo es el modelo, la imagen, por eso, Dios desea que cada uno de nosotros pase por una transformación.

Jovenes durante la predica del evento “Revolución Jesús”. Foto: Bruno Marques/cancionnueva.com.es

La esencia es convertirnos semejantes a Dios

¿Cuando las personas miran para nosotros, o que ellas ven? NUestro modelo de ser, actuar.

“El objetivo de la vida virtuosa es convertirse semejante a Dios” (CIC 1803). El objetivo es que seamos semejantes a Dios. Además, el mundo quiere mostrar otra cosa en nosotros, quiere desviarnos de nuestra esencia. Si nos preguntaran de lo que necesitamos, podemos decir de un coche, casar, viajes y todas estas cosas son buenas, pero no es esencial. ¿Qué es esencial? Lo que los santos vivirán: las virtudes. La palabra virtud viene del Latin y quiere decir: Virtus. Los santos buscaran vivir las virtudes.

El orgullo es una falsa imagen, porque, cuando las personas nos critican, nosotros quedamos molestado y el orgullo se pone en el lugar de Dios. San Juan Bosco cuando decía para los jóvenes hacer novenas, él decía para ellos rezar y, cada día, intentar imitar virtud diferente de aquel santo para quien se rezaba. Dios da la gracia del sacramento y espera que hagamos el bien. Las virtudes transforman un hombre a punto de que las personas puedan decir de las Sanación de d’Ars: “Yo vi Dios en un hombre”. Ningún santo despilfarra virtudes, no se inflama por ser virtuoso, por el contrario, cuanto más cerca de Dios, pero ellos quería ocultar para que Él pudiera aparecer.

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No hay vida virtuosa que no sea sacrificada

El mundo dijo que es tu… “Tu puedes, tu consigues. Tu, tu, tu”; dijo que el hombre tiene que buscar a sí mismo. Y Cristo viene y nos habla: “¿Quiere seguirme? Renuncie a si mismo?” El mundo puede incluso construir sin Dios, pero, volverá contra si mismo segundo San Juan Pablo II.

En nuestros días, viene esparcirse un mundo reinado sobre la tierra, en que la imagen no es la de Nuestro Señor. La familia, la Iglesia son atacadas y aparece que no tiene más valor. San Juan Pablo II decía que el mundo atacaría a muchas realidade y que se olvidaría de la imagen del demonio.

Como decía el padre Kentenich de Schoenstatt: “Pasamos del hombre católico para que aquel que habla que es católico”. Las personas piensan que la maledicencia, calumnia sean normales, además, no es. Sin embargo, nosotros somos bautizados, y la gracia sobrepone a nuestra humanidad.

Existen dos sacramentos que nos ayudan a unirnos con la verdad: la Confesión y la Eucaristía. Las virtudes son como aquel vaso que protege la luz de la vela, para que ella no se apague.

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Professor Felipe Nery
Predica durante el Evento “Revolución Jesús”

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