La oración es la verdad que nos liberta

La Palabra reflexionada esta en Juan 8, 31: “Y Jesús decía a los judíos que en Él creen: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres”.

El camino, la verdad y a vida

Para conocer la verdad que nos liberta es necesario entender lo que que el Señor dijo que El es: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Por lo tanto, existe esta pedagogía del Cielo para que podamos ser salvos, para que podamos llegar en nuestro destino final que es el Cielo, y necesitamos tener la disposición de entrar por ese camino, sernos iluminados por la verdad y llegar a la plenitud de nuestra vida. La plenitud para un cristiano es la vida eterna con Dios.

Foto: Bruno Marques/cancionnueva.com.es

Tener una vida de oración

Hablar de oración no es tan fácil, porque, es por medio de ella que podemos ser salvos o no. Y, cuando hablamos de oración, no estamos hablando de simples prácticas.

Padre Jonas acostumbra enseñarnos que necesitamos tener vida de oración. Cuando hablamos de anunciar una verdad, esta verdad tiene un nombre y es una persona. Esta verdad es Jesucristo, y, cuando Él viene, Él necesita iluminar las tinieblas de nuestro corazón.

Todos nosotros necesitamos pasar por el camino de descubierta de la verdad, Si Jesús es una persona, tenemos una forma de tratar las personas. Existe una forma de tratar las personas, porque com cada persona tenemos un tratamiento. Cuando entramos en se camino y somos iluminados por la verdad de Cristo, entra en la historia del cristianismo una realidad dramática llamada: combate espiritual.

Combate espiritual

No podemos hablar de la vida de oración sin tratar del combate espiritual. De nada vale huir de esta realidad. ¿Por que estamos inseridos en esta realidad? Porque el demonio tiene un único objetivo: que nos perdamos y, entonces, seamos condenados al infierno. Él sabe que un hijo de Dios en el infierno es una forma de llegar a alcanzarlo.

Uno de los grande errores que encontramos en la temática del combate espiritual es las personas estar en la mentira del demonio, pensando que cuanto más rezamos, peor las cosas quedan.

Delante de la realidad del combate espiritual en cual estamos inseridos, aprendí una realidad con el padre José Fortea: “Los cristianos no negocian con el demonio”.

El demonio es perverso y va intentar siempre, en la medida del posible, hacer todo y lo peor para estropear nuestra vida, por lo tanto, no negociamos con él, no nos enfriar en nuestra vida de oración. Cuando disminuimos nuestra vida de oración, también disminuimos nuestra acción de luchar contra el mal.

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El diablo y la división

La palabra ‘diablo’ viene de ‘diabulus’, aquel que divide, aquel que divide. Estamos viendo y estamos inseridos en tiempo malos en la Iglesia, malo en el sentido de muchos cristianos están dejando se dejando llevar por comentarios sobre nuestra Iglesia Catolica. Muchas personas hasta tiene buenas intenciones, pero siembran la división.

El diablo está queriendo estar en nuestro medio. Él está dividido y haciendo que los buenos cristianos y católicos hagan confusiones para el medio de las ovejas. El chisme en las iglesias, en los grupos de oración, los cristianos con su forma de “creer todo” que están dividiendo el pueblo de Dios.

Estamos enfrentando una realidad de combate espiritual. ¡Estamos perdidos! El diablo está enfrentando las relaciones, las familias; y estamos viviendo en el relativismo.

Solo la Verdad nos liberta

“conocerán la verdad y la verdad los hará libres”, solo la Verdada nos hace libre. No podemos continuar con los pastores que nos desvían de los caminos del Señor.

Estamos en una letargia, creyendo que rezar solo una Ave María y un Padre Nuestro sean suficientes, pero necesitamos rezar todos los días. Los santos siempre decían: “Quien no reza, puede condenarse eternamente al mal”

Danilo Gesualdo
Misionero de la Comunidad Canción Nueva
Predica durante el campamento ‘Cura y Liberación’

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