Sueños de Mujer

17/03/2016

“Si los sueños de una mujer dependen del dinero es porque son muy baratos”

Siempre escuché decir que quien sueña mucho se vuelve cada vez más inteligente por alargar su alma con creatividad y esperanza. Los sueños son muy significativos, no solamente en el proceso de autoconocimiento del ser humano, sino por cargar símbolos importantes para el entendimiento de nuestro proceso de madurez, como también por ser ese lugar tan importante en el alma, donde proyectamos la vida bien despiertos, regando a cada uno de esos sueños con esfuerzo, dedicación y mucho sudor.

¡Es necesaria la esperanza y la alegría para soñar! El alma triste no sueña pues los sueños nos obligan a evaluar la vida, a proyectar pasos y también a hacer preguntas importantes para nosotros mismos, preguntas que son fruto de la certeza de que todo puede mejorar. Quien sueña no se conforma, se transforma.

Como mujer, no sé si he soñado “bien”, tampoco se si existe una “fórmula de éxito” para soñar bien. Algunas mujeres que conozco, por miedo a fracasar, ni se atreven a imaginar una vida mejor. Ya no sueñan, ellas se conforman y siguen la vida así, volviéndose feas y amargas. La fealdad acaba siendo una consecuencia de la falta de brillo en la mirada y el secreto de soñar bien no es el éxito en sí, sino la transformación del alma que está rumbo a una promesa.

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Lo que puedo percibir en los pasos de mi caminar es que soñar me acerca mucho a Dios y me mueve por la esperanza. Soñar también me hace correr riesgos que sin Dios, sola, jamás me atrevería a enfrentar. Soñar es bueno, pero soñar con Dios me hace mucho más fuerte. Soñar con Dios hace que todo sea diferente. Implica docilidad a las señales de vida y al mismo tiempo, el asumir real y concreto de todas las habilidades que conquisté en la vida y que me fueron dadas y bendecidas por Dios.

Quien sueña despierto no ahorra esfuerzo y su alimento principal es la fidelidad pues los sueños dignos de un corazón de mujer no se realizan de un día para otro. Los sueños de una mujer de fe son como un castillo que se construirá con cada piedra que ella encuentre en su camino. En este proceso ninguna piedra se puede desperdiciar. Ningún sufrimiento esen vano cuando decidimos perseguir un sueño vivido con Dios. Un camino sin obstáculos es como una comida sin sazón, un rostro sin sonrisa, un camino sin caminantes.

En algunos momentos reconozco, con humildad, que veo piedras en mi camino, pero algunas de ellas fui yo misma que las coloqué al minar mis sueños con la desesperanza, murmuración y por la falta de fe y disciplina. En otros momentos, las piedras que encuentro hacen parte de las circunstancias de mi vida y en ellas la Providencia Divina también se revela. En los “no” que recibo, leo las señales de la voluntad de Dios. Es necesario ser dócil a la negación y también tener resiliencia para el tiempo que sea necesario, hasta que llegue el momento oportuno para cada cosa. Cuando este momento llega, nada sujeta la mano poderosa de Dios en el destino esperanzador de una mujer orante. Si ella ora, ella entiende esto claramente y acepta todo, pues sabe que ahí el Señor se reveló y la direccionó en sus sueños más secretos, aunque demoren en concretizarse.

=> Una mujer no necesita pedir que la amen

Mis sueños de mujer tienen alas y veo que muchos de ellos se están realizando. Ya no están instalados en las conquistas, o en los proyectos a desarrollar, o en los lugares por conocer, sino en mi forma de vivir y en la mujer que deseo ser cada día. Los sueños que poblan mi corazón de mujer son específicos, únicos. Ya decía un gran amigo, que ‘si los sueños de una mujer dependen del dinero es porque son muy baratos’ porque el más grande entre ellos es el interior: ser una mujer nueva y que se conquista a sí misma cada dia!

Por eso te pregunto: delante de las piedras o de las montañas que encuentras en tu camino o que aún tienes que enfrentar: ¿Cuáles son los sueños más nobles que pueden poblar tu corazón de mujer?

Tener el coraje de soñar y documentar mis sueños, asumirlos y luchar por ellos, es la invitación que escucho en mi interior femenino. Este es el sueño de mi vida: ser una mejor mujer cada minuto que pasa.

No temas ser ridicularizada por ser una mujer soñadora o por tener un gran proyecto de vida. Guarda esta frase de Santa Teresa en tu corazón femenino: “Dios me hace desear todo lo que El siempre me quiso dar”. Haz como a Palabra de Dios nos invita en Habacuc 2: mira hacia adelante, ten una visión de tu futuro, asume tu presente y perdónate a ti misma y a tantos otros por tu pasado, escribe cada uno de tus sueños, los más secretos de tu corazón, de tu alma femenina y ¡documéntalos!. Que tu edad no te asuste, no temas las circunstancias ni el ‘poco tiempo’. Solo cree que Dios te ve y que El mismo te invita. ¡Espera, y si demora, no desistas!

Cuando una mujer sueña sola, puede decepcionarse mucho. Mientras que al orar y soñar con Dios, ella será sorprendida porque será movida por una esperanza ciega. Cuando una mujer realmente confía en Dios, ella está siendo preparada para oir un si o un no. Así, siendo una respuesta positiva o negativa frente a un sueño documentado con esperanza, ella será feliz por confiar su vida enteramente a Dios.

Soñando, una mujer de fe es movida por la esperanza, y siendo movida por la esperanza ella se vuelve más bonita! Pues esa es la verdadera belleza: tener una alma llena de esperanza que se transmite por el rostro.

Disponibilizamos  el video de la serie web “Sueños de Mujer”. Para leer los subtítulos en español solo necesitas activar la opción que aparece al lado del volumen

Ziza Fernandez
Cantante y compositora católica, musicoterapeuta, profesora y mosaiquista

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