¡Proclama la victoria de Dios en tu vida!

 

Apodérate de tu herencia

Jurídicamente, todos tenemos derecho a la herencia de nuestros padres, siempre y cuando hagan la sucesión de bienes, ricos y pobres, negros y blancos, hombres y mujeres… Algunos reciben casas o haciendas como herencia, otros un reloj, una choza o un casita en la periferia y, hoy en día, uno hasta hereda deudas.

Pero, la herencia que quiero presentarte, hoy, es la espiritual, conquistada para cada uno de nosotros a través de la preciosísima sangre de Cristo, que pasó por la Pasión y Muerte para que conquistáramos la herencia. Esta conquista nos ha dado una gran liberación, pues hemos pasado de la esclavitud a la libertad de hijos, o sea, herederos de la gracia y de la bendición de Dios (cfr. Gal 4,3-8).

Todos somos herederos, todos somos hijos, he dicho: ¡todos! – los malos y los buenos -“Así serán hijos de su Padre que está en los cielos. El hace brillar el sol sobre los malos y los buenos, y caer la lluvia sobre justos y pecadores” (Mt 5,45) – por lo tanto, todos tenemos derecho a la herencia divina, no sólo los más “santitos”, es decir, aquellos que viven en la rectitud – la Palabra de Dios es muy clara sobre los malos y los buenos – todos somos herederos, basta sólo apoderarse de ella, al final de cuentas, Jesús dijo que las prostitutas nos precederían en el Reino de los Cielos. (…)

Jesús ya conquistó y ya te ha dado esa herencia. Ahora pues, yo te pregunto y me pregunto: ¿ya nos apoderamos de ella o todavía estamos pensando que conquistaremos la santidad y el Cielo por nuestras propias fuerzas?(…) Nadie puede quitárnosla, excepto nosotros mismos, cuando nos negamos a la conquista de Jesús, eligiendo el mal, el pecado, rechazando todo el amor de Dios por nosotros. (…)

La fe es el medio que tenemos para apoderarnos de esta herencia. Somos victoriosos y no derrotados. ¡Tú eres un victorioso, yo soy un victorioso en Jesús! Apodérate de esta victoria conquistada por Cristo, y con fe da el primer paso, aduéñate de esta conquista: la herencia y todas las bendiciones que Dios te regala. ¿Qué estás esperando?

Hermano, basta de vivir como derrotado, lleno de negatividad, postrado, profiriendo maldiciones y palabras negativas. La conquista de Cristo rompió toda clase de esclavitud y maldición, pues “Eran nuestras dolencias las que Él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban” (cfr. Isaías 53,4), por eso, ahora es el tiempo favorable para que nos adueñemos de esta herencia, y vivamos en la gracia de Dios, renunciando a todas las maldiciones y palabras negativas.

Proclama la victoria de Dios en tu vida, en tu familia, en tu trabajo, en tus relaciones, en tus finanzas, y sobre todo en lo que eres y en lo que tienes. Es hora de romper el apego al pasado. Es hora de terminar con los pecados que ya han sido superados en la cruz – es vida nueva, es vida llena de bendición, ésta es la propuesta de Dios para nosotros. Asumamos la Pasión y Muerte de Jesús como fuente de liberación y sanación

Dios nos da todo eso. Jesús ya ha hecho su parte. A nosotros, nos toca sólo apoderarnos y vivir la alegría de hijos de Dios. A Jesús – que a través de Su Pasión y Muerte, ha cambiado nuestra suerte – todo honor, toda adoración, toda gloria, toda alabanza, por los siglos de los siglos. Amén. En silencio vamos a postrarnos para adorar tan grandioso y sublime misterio.

Padre Roger Luis da Silva
Comunidad Canción Nueva

 

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