Ánimo, coraje. Valentía

Vida en el Espíritu Santo

Ánimo, coraje, valentía. Yo les di mi coraje, así como dije a mis apóstoles que reciban mi paz, Yo les doy mi coraje. Levanten sus cabezas, sus brazos. Yo dije a mis apóstoles: “En el mundo tendrán tribulaciones, pero ànimo yo vencí al mundo”. Coraje pueblo mío, valentía, yo vencí al mundo. Hoy quiero levantar el ánimo de ustedes, reciban una una doble porción de mi Espíritu Santo y sean como cuando sienten el primer amor. Yo les doy la orden y les capacito, levanto sus ánimos y les lleno de coraje y valentía, les lleno de mi Espíritu Santo, reavivo la llama de mi Espíritu Santo que ya está en ustedes, les doy coraje y ánimo, ¡reciban mi Espíritu Santo! El mundo les deja por el suelo, pero Yo estoy con ustedes y les doy capacidad de ser fuertes.

Lastimosamente no estábamos produciendo como el Señor nos pide, por decepciones. La decepción te tomó, y te dejaste ser tomado por ella. La decepción hace que perdamos vida, y lastimosamente, en muchos casos, la fuerza del Espíritu Santo, la intrepidez, la valentía, se fue y se volvieron personas comunes.

Juzgaste como justo estar decepcionado ante una situación en que te encontrabas, y el ladrón terminó contigo, con la valentía del Espíritu Santo que estaba en ti, tal vez hubo gente que te apuñaló por la espalda, pero el Señor te está diciendo que tener coraje es arrancar el puñal de la espalda, te está matando, arráncalo sin miedo ¡quítalo!.

Yo derramo en tus heridas el aceite de mi Espíritu Santo, permite que mi Espíritu sane, como un bálsamo suave, tus heridas, heridas del alma.
Yo te devuelvo la paz, la paciencia, la alegría. Tú vivías disfrazado, pero ahora yo te devuelvo mi alegría que reaviva todo tu espíritu. Soy tu Dios y te pongo de pie.

“Reaviva la llama del don de Dios que está en ti”, es una orden del Señor a todos nosotros, reaviva, reaviva. El Señor sabe que por nosotros mismos no podemos hacer nada, por eso Él reaviva la llama del don, del carisma, del Espíritu Santo que está en nosotros. Que la voluntad del Señor se realice en nosotros.

No entierres mis dones, dice el Señor, desde el más pequeñor, que es el don de lenguas, no entierres, ora en el Espíritu Santo en tus grupos. El cielo necesita alegrarse, y el infierno bede temblar. Ora sin temor, estoy quitando todo el temor y dándote el des temor, la valentía, ora en el Espíritu Santo y deja que los otros dones fluyan en ti.
El mundo necesita ver a mis prodigios, hoy Yo necesito usar de mi cuerpo que son ustedes, mi Iglesia, dice el Señor, para realizar milagros, yo necesito la oración de ustedes, la fe. El desánimo cayó sobre nosotros y esclavizó muchas cosas, por eso estoy levantando en ustedes el don de la fe, ese don que les da coraje y la valentía de permitir que Yo me manifieste en ustedes, Yo quiero hacer cosas que humanamente serían imposibles, por eso reciban el don de la fe, yo quiero hablar a través del don de profecía, será sencillamente Yo hablando a través de ustedes.

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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