DETALLE DE LA VIDA

Esté atento a la simplicidad extraordinaria de Dios

Creo en la simplicidad de Dios sin disminuir en nada su grandeza y majestad. Me gusta cuando Ziza canta: “Dios es muy simples, es amigo correcto. Dios es muy simples, consuelo siempre correcto…” ¡Es así que imaginó Dios, amigo correcto, consuelo siempre cerca!

Simplicidad, en mi forma de ver, está entre las pequeñas virtudes, además grandes por su eficacia. San Francisco de Sales, seguramente, refiriéndose a las pequeñas virtudes, dijo:

¡Como deberíamos apreciar las pequeñas virtudes que mueven a los pies de la Cruz, pues son regadas por la sangre del Hijo de Dios!

Foto: TanyaSid by GettyImages / cancionnueva.com.es

Y cuando preguntaran a él cuales son estas virtudes, él respondió inmediatamente: la humildad, la paciencia, la caridad, la bondad, el saber soportar el próximo, la tolerancia, la mansedumbre del corazón, la docilidad, la compasión, el saber perdonar las faltas de atención, la simplicidad, la sinceridad y otras virtudes semejantes a estas. ¡Tales virtudes son como las flores, crecen en el frescor de la sombra, se alimenta de la condensación, y, aún siendo tan poco admirable, esparcen el más suave perfume alrededor de si mismo!

La naturaleza retrata la sencillez de los detalles

A veces, observo como nosotros seres humanos, en general, acostumbramos complicar las cosas. ¡Dios hizo todo tan sencillo, tan harmonioso! Es solo observar la naturaleza: el nacer y la puesta del sol, la lluvia, las plantas, las flores, los animales, el ciclo de la vida en general. Son detalles, podemos decir, incluso sencillo a nuestros ojos, además fundamentales para nuestra existencia.

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Dios, además de simples, es discreto. El sacerdote “Leo” recordaba eso en el libro “Experienciar Milagros”. Dios no busca platea para realizar sus hechos, hace todo con harmonia, simplicidad y discreción. ¡Creo que el silencio y la simplicidad caminan de juntos, y yo anhelo estas virtudes!

Por supuesto que las circunstancias es que determinan, en cada caso, cuando debemos callar o hablar, peor, estos días, he quedado inquieta con un proverbio rabino que he leído: “¡Hablar vale una moneda de plata, callar vale dos!”

La caridad y el equilibrio

San Francisco de Sales decía aún que la diferencia en este y en todos los casos está en la caridad: Un silencio es siempre mejor que una verdad sin amor, pues el amor no busca sus ventajas, pero solo en el honor de Dios. Pero he leído también que no debo callar, pues si hago eso, las piedras van hablar por mí…

El desafio como siempre esta en encontrar el equilibrio. Que el Señor nos enseñe a actuar con simplicidad y ternura, haciendo buen uso de los medio que Él mismo nos ha dado.

Dijanira Silva
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, desde 1997, reside en la misión de San Pablo, donde actua en los medios de comunicación. Presente diariamente programas en la Radio América CN. Es columnista desde el 2000 del portal cancaonova.com. También es autora de libros publicados por la Editora Canción Nueva.

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