Hombres ... ¿cómo entenderlos?

Pregunta común en el medio donde vivimos, ¿verdad, chicas? En la convivencia, no demora mucho tiempo para aparecer las diferencias. Y cuando estas aparecen, no podemos reducir todo a la frase: “hombres todos son iguales”.

Toma cuidado para no actuar por impulso. Las diferencias surgen para apuntarnos que es el momento de cuidar y observar la relación. Por ejemplo, para nosotras, el diálogo es un lugar de encuentro. Hablar de lo que sentimos, distraernos, son momentos en que queremos apenas ser oídas. Para los hombres, diálogo quiere decir conversaciones serias, tomada de decisión, resolución de problemas.

Si nos preguntan, ¿cómo fue la fiesta? Enseguida respondemos, opinando sobre la decoración, los vestidos; mientras los hombres, que la música no estaba buena, que el lugar era peligroso, que la gaseosa estaba caliente. ¿Ya pasaste por eso? Yo, varias veces.

Otra cosa interesante. Haz la experiencia de pedir a un hombre que te pase la manteca de la heladera. Se quedará un largo rato con la puerta de la heladera abierta mirando, para después decir que no está ahí. Y al levantarte la primera cosa que encontrarás será el pote de la manteca en la heladera. Eso porque nosotros somos atentas a detalles, mientras los hombres tienen una visión de todo y el instinto protector.

Si queremos profundizar en nuestra relación hace falta traspasar algunos prejuicios como: hombres son insensibles, ellos no nos entienden, son groseros. Esas afirmaciones sólo reducen, generalizan y nos distancian, manteniéndonos en la superficie.

En vez de transformar una gota de agua en tempestad, usa tu sensibilidad para el bien común y cambia tu mirada. En realidad, todas esas cosas que ellos externan, muchas veces, son sólo defensas, ellos tienen un corazón que quiere ser acogido y cuidado. Y acoger es propio de la mujer. Después de un día estresante de trabajo, callados ellos necesitan, nada más de acogimiento.

Recordando, acoger no es sinónimo de hablar. Hablar, muchas veces, no ayuda en nada. Otro punto fundamental, es saber que independiente del grado de relación (amistad, noviazgo, casamiento) se complementan el hombre y la mujer, por eso es la diferencia.

El complemento es la originalidad de Dios en nosotros. Cuando miramos a nuestros hermanos, amigos, novio, con esa mirada descubriremos tesoros delante de nosotros y nos construiremos cada día.

Que la Virgen María nos ayude en este desafío.

Con cariño y oración

Edilaine Guimarães

Comunidad Canción Nueva

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