La compasión del Buen Pastor nos sana

“El Buen Pastor ve, y aunque por fuera este podrido, él ve por dentro un hombre y una mujer nueva”, afirma el Padre Fabricio.

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Foto: Daniel Mafra/CN

En Roma, nuestro Pastor, el Papa Francisco habló sobre el Buen Pastor, y ahora voy a ser “caradura” y voy a “copiarlo” al Papa. Nosotros sacerdotes necesitamos ser pastores. Ser buen pastor es dar a la oveja lo que necesita. Está la oveja que es rebelde y el pastor necesita darle la Palabra de consuelo pero también de corrección.

El Papa Francisco habló de tres verbos para nosotros que somos pastores y para ti que puedes ser un pastor en tu grupo de oración, o un buen padre o una buena autoridad civil. Los verbos son “ver”, “tener compasión” y enseñar. Le estoy copiando al Papa, porque él le copió a Jesús. Tú joven PHN, vas en misión en función de estos tres verbos.

El pastor sabe ver y mirar. Pero no el tipo de ropa, si está corta o apretada, sino la mirada del pastor que quiere ver el corazón. Cuántas personas en tu casa deben estar enfermas, porque no se miran más. En tu casa hay una multitud que Dios te confía para que vayas en misión, mirando a cada uno con profundidad.

El Buen Pastor ve, y aunque por fuera esté podrido, él ve por dentro un hombre y una mujer nueva. Eso es ser buen pastor. Es que llegues a tu casa y al ver a tu papá que tal vez está barrigón, alcohólico, ausente y adúltero reconozcas que aún así es tu papá. Cuántos padres están así porque tú no los miras más. No puedes culpar a tus padres por todo. Mira con cariño a tu papá y a tu mamá. No los estoy defendiendo, estoy diciendo que los mires a fondo con amor y compasión. Tal vez tu mamá esté con depresión, enferma, vieja, desgastada pero allá adentro hay una madre.

Dios te miró aún con tantos pecados, el te miró, te miró como hijo.

Primero el verbo “ver”. Este ver del Buen Pastor es tan profundo que provoca compasión. Compasión es mucho más que sentimentalismo. El Buen Pastor cuando mira, no siente dolor sino compasión. El sentimiento de compasión, es un movilizar el corazón. La compasión es un amor que no merecemos, y Dios tuvo compasión de nosotros.

Ese sentimiento de compasión no dejó que Dios permaneciera lejos. “Ahora, en cambio, en Jesús y gracias a su muerte, los que antes estaban lejos, han sido acercados” (Efesios 2,13).

Mira hasta el punto en que llegó la compasión, Dios entregó a Su Hijo por amor. La imagen que representa el PHN este año es una mano sosteniendo un corazón, estas manos son las manos de Jesús sosteniendo nuestro corazón. Jesús es la compasión, que quiere estar cerca de mí y de ti, pero este Señor que nos ve, quiere enseñarnos y no abandonarnos. Compasión es sentir aquel dolor y ofrecer el remedio.

Este PHN no va a estar completo si cuando todo esto termine, no aprendes nada en casa. Gente, hay mucho de nosotros que somos verdaderos “mombrais”. En 1967 aquí en Brasil hubo un proyecto llamado “mobral”, para que los adultos volvieran a las escuelas para aprender a leer y a escribir. Muchos de nosotros estamos pareciendo “mombrais” que necesitan volver a la Iglesia para aprender. No podemos ser personas sin formación espiritual. Necesitamos comenzar un movimiento de alfabetización para la fe. Ser PHN es también correar detrás de la fe. Joven, tu vuelves a tu casa con la misión de ver, tener compasión y enseñar.

El Señor es pastor que me conduce; felicidad y todo bien han de seguirme” (Salmo22).

Cuando el Pastor está al frente conduciendo a las ovejas “la felicidad y el bien han de seguirme”. Es lo contrario a lo que el mundo predica, que tenemos que correr atrás de la felicidad. Jesús está adelante, yo lo sigo y la felicidad viene atrás. Ahora, si volteamos para seguir a la felicidad, Jesús queda atrás.

No sirve salir del PHN corriendo detrás de la felicidad. Corre detrás de Jesús y la felicidad irá hasta ti. El Salmista dice: “Aunque pase por un valle tenebroso”, siguiendo a Jesús sabemos que la felicidad viene detrás, aún cuando pasemos por tribulaciones, porque tendremos dificultades. ¿Para qué permanecer lejos si Dios quiere estar cerca?

“Compasión es un modo profundo de amar” (Música “Compaixao”, autor Dunga). Dios mete su mano en la herida para sanar. ¿Cuántas veces sentiste dolor en el alma? Un dolor que quería gritar. Compasión siento todo y no necesita explicar. El Pastor no necesita decir nada. El mira y ya sabe. A veces vives en la superficialidad porque tienes miedo de que alguien te conozca a fondo, pero entiende que Dios te conoce a fondo y no puedes escaparte de Él. Dios siente compasión y la consecuencia de seguirlo es la alegría.

Hay una moda ahora, de sacarse fotos desnudo y subir a internet, esto es muy triste. Muéstrate desnudo delante de Jesús. Hijos, no muestren el cuerpo, muestren el corazón. Si encontraste un novio que te pide una prueba de amor, deja esa miseria y no te saques ninguna foto.

“Vivo el cielo, pero con los pies en el suelo”. Joven PHN, te vas de aquí para marcar la diferencia en tu casa, en tu noviazgo y en tu facultad.

Aprendí aquí en Canción Nueva, que después de Jesús el mejor amigo de un joven PHN es el sacerdote. Se determinante en la búsqueda de la confesión, porque tu pasado necesita encontrar perdón. Y te digo: cuidado para no naufragar en internet.

“Me supo esperar cuando no podía regresar”. El Padre espera que su hijo regrese, aún cuando el hijo no quiere volver. Jesús te está esperando desde el momento que no querías volver. Hace parte de la compasión saber esperar. No vuelvas apuntando con el dedo a los tuyos y diciendo que eres perfecto porque viniste al PHN y que ellos son los equivocados. Ten paciencia y aprende a esperar.

La sanación interior comienza del lado de adentro, y los efectos aparecen afuera. Nadie logra ser radical sino dejó primero que Jesús toque su dolor.

.:La oración de autocompasión

Padre Fabricio Andrade
Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el Campamento PHN 2015

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