Quien cree no retrocede

Cuando el diablo encuentra a una persona que cree, él da un paso hacia atrás

S, y sólo “si” permitimos, los problemas y las dificultades podrán derribar nuestra paz y amenazarnos con la sombra de la derrota.

Las piedras te esperan a lo largo del trayecto; chútalas fuera del camino si son pequeñas, siéntate sobre ellas y espera, si son grandes, hasta que se manifieste el auxilio divino y se multipliquen las fuerzas del alma para moverlas. La tentación no se olvidó ni se cansó de proyectar planes y realizar inversiones para engañarte, seducirte y destruirte; intenta derrumbarte por el cansancio, con una nueva trampa en cada “esquina” de tu vida.

Es importante parar un poco, hacer los cálculos y verificar si continúas en condiciones de llevar adelante el combate, si tienes fuerzas y las armas correctas contigo: para y verifica cómo está tu fe. La fe es la “carta en la manga”… el “arma secreta” que está guardada para el momento clave; cualquiera puede llegar a la victoria si sabe “dispararla” en el momento exacto. Basta querer y, entonces, podrás obtener tu victoria, arrancándola a la fuerza de las garras de la derrota.

No importa el tamaño del problema, ni la fuerza del mal que te aflige, mientras tengas el coraje de exponer tu corazón y mantenerlo en alto, muy por encima de la duda, delante de los ojos de Dios. Y estate seguro de que de un momento para el otro a otra esa situación va a cambiar.

La fe puede cambiar todo en cualquier momento; ya que el Señor es poderoso para transformar la derrota en la más deliciosa y esperada victoria. Ese don divino paraliza la fuerza del enemigo. Cuando el diablo encuentra a una persona que cree, él da un paso hacia atrás, antes de retirarse.

Quien cree no retrocede, avanza siempre en la seguridad de que Dios tiene el control de todo.

Marcio Mendes
Misionero de la Comunidad Canción Nueva.

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