Resentimiento: la llave para las enfermedades

 

Atribuir al otro la responsabilidad por lo que nos hace sufrir.

Abrirse a lo nuevo también es dejar de lado los resentimientos. Muchas veces nos molestamos por aquello que pasó, ¿no es verdad? Parece que quedamos con varias cajas de archivos muertos, llenos de cosas viejas y sin valor, pero que ocupan espacio en nuestros recuerdos y nuestras emociones. Frente a todos estos sentimientos y muchos otros (de los sentimientos humanos que todos tenemos) el resentimiento, muchas veces, no es sinónimo de rabia, arrepentimiento o venganza, sino la imposibilidad de olvidar o superar un acontecimiento.

No podemos negar que un relacionamiento de cualquier tipo nos afecta, porque tenemos consecuencias conscientes y inconscientes. Vivimos de sentimientos contrarios: la ira, el amor, el odio, la agresividad, la alegría, una enorme tristeza de ambición, la generosidad, la vanidad, la envidia y la compasión.

Quiero hacerte recordar cuanto el dolor del resentimiento nos hace vivir la experiencia de la enfermedad, las psicosomáticas, es decir, aquellas que son causadas por cuestiones emocionales. Resentir es como dar la responsabilidad al otro por las cosas que nosotros mismos guardamos en nuestro interior. Es atribuir a las otras personas, situaciones o cosas que deberíamos resolverlas nosotros mismos. Es como si no nos liberásemos de situaciones sofocantes y, al mismo tiempo conflictivas.

Resalto una definición muy interesante : “Resentir significa atribuir un al otro la responsabilidad por lo que nos hace sufrir. Otra persona a quien delegamos, en un momento anterior, el poder de decidir por nosotros, de modo que podamos culparle de lo que pueda fracasar. (Kehl,2008)

Entiendo que nuestra cultura, muchas veces. Nos enseña el modelo de víctima como el modelo más utilizado y preferido por la sociedad. Piensa en estas tres situaciones:

  1. Valoramos al tirano (aquel por el cual guardamos resentimientos).

  2. Como no tenemos la reparación (olvido) vivimos poniéndonos en situación de víctimas y siempre tenemos una “excusa” para la situación.

  3. Resentimos las situaciones, pues siempre es más fácil prorrogar una situación a actuar de forma a extinguirla.

  4. Esta relación es circular, o sea, es cultivar con gran expresión de nuestras emociones, alimentando tristezas, rencores y consecutivamente, volviéndonos cada vez más enfermos.

En el papel de persona resentida te habrás dado cuenta de que conseguimos una forma de demostrar que tenemos la razón en la situación, excusándonos de una forma tan verdadera, atrayendo así, a muchos que  nos apoyan y “compran” nuestra causa.

La persona resentida y por consiguiente,  ofendida, agredida y herida no dice abiertamente lo que siente, pero extiende y “rumia” estos dolores de manera repetitiva. ¿Puedes imaginarte el tamaño de este daño? Es siempre mantener el papel de la víctima, de persona sumisa a la otra, desvinculándose  de cualquier culpa personal en este proceso.

¿Y cómo puedo apreciar algo que fue una experiencia mala para mí? ¿Cómo apreciar la angustia del fin de un noviazgo, de una amistad traicionada o de la agresión sufrida? Procurando sacar ejemplos y formas distintas de mirar la vida. ¿Ya fuiste a un museo que visitaste en tu niñez, y que ahora adulto vuelves a verlo? Ciertamente, sí. Y seguramente tu mirada debe haber sido diferente, viste cosas que no habías visto en aquella época y ahora tienes la oportunidad de hacer una visita diferente.

Es esta invitación que te hago con relación a tus resentimientos, trata de ver las experiencias amargas de una forma nueva, procurando superar las emociones negativas que solamente comprometen nuestra vida sana.

Elaine Ribeiro
Sicóloga y colaboradora de la Comunidad Canción Nueva

 

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