Si Cristo nos libera, seremos verdaderamente libres

Cristo vino para liberarnos del pecado que nos esclaviza y nos roba la identidad de hijos de Dios

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“Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres». Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: “Ustedes serán libres”»? Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres” (Juan 8,31-36)

Este pasaje nos muestra que ser totalmente de Dios es ser libre. Y ser libres en Dios es liberarnos del pecado.

Todo el que peca queda amarrado al pecado, y todos nosotros somos pecadores. Somos esclavos de los pecados que nos aprisionan y nos apartan de Dios.

Jesús, en su razonamiento, nos llama la atención hacia nuestra identidad de hijos de Dios. Somos sus hijos y tenemos que recordar eso, pues nuestra naturaleza pecadora nos hace olvidar esa realidad.

Todo hijo de Dios tiene casa, tiene una morada, tiene la casa del Padre. Todos debemos ir hacia su casa. Pero el esclavo del pecado no aguanta la verdad, no aguanta estar en la casa del Padre, porque Él es la verdad. Y cuando nos encontramos con Dios percibimos que nacemos para ser libres.

La libertad nos da la opción de elegir bien

Cuando yo me convertí, creía que no era posible ser joven y hacer cosas divertidas sin pecar. Pero las personas que me ayudaron, en mi camino, sabían marcar la diferencia entre hacer el bien y hacer el mal. La libertad nos ofrece la opción de hacer el bien. Ser libres es escoger el camino del bien, es escoger la verdad. Esa es la opción que queremos hacer.

Jesús vino a liberarnos de la mayor de las esclavitudes, que es el pecado, que nos traba en la función de hijos de Dios y provoca todas las demás esclavitudes. El demonio vino para engañarnos y robar nuestra libertad; Jesús vino para liberarnos de esa realidad de pecado a la que fuimos sometidos.

Si Jesús vino por nosotros, cuando caemos tenemos que recurrir a Él y arrepentirnos. Somos libres para escoger, y podemos no elegirlo a Dios, pero solo cuando lo escogemos ejercemos nuestra libertad plenamente.

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Eliana Ribeiro
Misionera y Ministra de Música de la Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el Jueves de Adoración Eucarística en Canción Nueva

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