Monseñor Jonas un testimonio admirable a nuestros ojos

Monseñor Jonas un testimonio de vida en nuestros medio

“Hecho todos para todos”, es el lema sacerdotal del monseñor Jonas Abib, fundador de la Comunidad Canción Nueva del cual pertenezco desde cuando, en la osadía del Espíritu, él hizo la invitación a los jóvenes a dar un año de sus vidas para vivir en comunidad y llevar Jesucristo a los demás.

Tengo la gracia de caminar a su lado por lo menos cuarenta años, y testimoniar la eficacia de su sacerdocio para una generación nueva de hijos de Dios, sediento en seguir Cristo, sediento de la santidad.

Su llamado al sacerdocio es un llamado a la conversión, a la vida nueva, como la misión de Juan Bautista: Preparad los caminos del Señor – Y tú niño serás llamado profeta del Altísimo para preparar sus caminos – Del mismo modo, con su vida, padre Jonas, como una multitud lo conoce, viene preparando un pueblo bien dispuesto para la venida del Señor, en la fuerza del bautismo en el Espíritu Santo.

Teniendo la gracia aún de vivir cada día con él, veo el padre que vive la providencia divina en una vida sencilla, sin apego, humilde, contemplativa, pero profundamente alegre y fraterno; afectuoso, es discreto, adorador, un apasionado por la Palabra de Dios; muy actualizado de las realidades y dolores del pueblo, intercesor, y presentes en los dolores y alegrías de los demás.

Obediente, sumiso, pero firme en sus propósitos con Dios y con la Iglesia.

Monseñor es: la vigía esperando aurora
Cual novia esperando el amor
Es así que siervo espera
La venida de su Señor
A lo lejos, un gallo va cantar su canto
El sol en el cielo va extender su manto
En la madrugada voy estar despierto
Que ya viene cerca el día del Señor
Mí voz va despertar mi pueblo
Alabando a Dios, que hace el mundo nuevo
No importa si la madrugada es fría
Que un nuevo día luego va llegar
Si es noche oscura, ascender mi antorcha
Dentro del pecho, el sol ya desbrocha
Hijo de la luz, no voy dormir: ¡vigió
Al mundo frio voy llevar el amor!

Monseñor, en sus cincuenta y uno de sacerdocio, es apóstol del Espíritu Santo, testigo fiel de la misericordia divina.

Yo, como muchos, vamos siguiendo sus pasos. Queremos ser Juan Bautista en los días de hoy, anunciar y testimoniar la misericordia del Padre por Jesús Nuestro Señor.

¡Ven, Señor Jesús!

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Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva

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