¡Dios te hizo portador de la alegría!

El P. Rufus decía que todo sacerdote o persona que tiene el don de la sanación, obligatoriamente necesita ser feliz. La alegría exorciza todo tipo de mal.La alegría, por sí sola, hace desaparecer la tristeza. A pesar de eso, muchas veces no hace desaparecer el sufrimiento, pues son situaciones diferentes. De sufrir, todos vamos a sufrir. Incluso, Jesús sufrió por amor a nosotros.

Dunga, predicando en el retiro de carnaval

Dunga, predicando en el retiro de carnaval

San Pablo dice “alégrense, les repito, alégrense, siempre. Y que su bondad sea conocida por todos los hombres”.
La alegría no es un sentimiento, o algo fortuito, sino que es la certeza de estar en el Señor, en cualquier situación. Así mismo, cuando alguien muere, o quedamos desempleados, podemos ser igualmente felices, a pesar del sufrimiento y la tristeza que momentáneamente llega a nuestro corazón.
Dios te hizo feliz, te hizo portador de la alegría, es como algo genético que viene de Dios, pues somos su imagen y semejanza y Dios es feliz al crearnos.

Algunos piensan que si tienen problemas, no pueden ser felices. No. Eso no es así. Te invito, a ti, niño, joven, adulto, anciano, a sacar de ti esa estructura de pensamiento de que no puedes ser alegre porque tienes enfermedades, problemas, dificultades, sufrimientos.
Lee la Palabra, Filipenses 4, 4-9. No te preocupes por nada. No se trata de llevar una vida irresponsable, sino que de colocar todas estas situaciones en Dios, a través de súplica, alabanza, adoración. Algunos quieren vivir sin la ayuda de Dios y contar sólo con sus propias fuerzas.
Entendamos esto de que “La paz de Dios que supera todo entendimiento”. Mucha gente se pregunta el por qué ante un sufrimiento, ante una muerte. Nosotros no tenemos cómo entender esas situaciones. Cuando somos asaltados por ese “no entendimiento” es ahí donde “la paz” del Señor te envuelve y supera todo entendimiento.

¿Sabes por qué te entristeces a veces? Porque no puedes entenderlo. . La Palabra de Dios nos habla sobre la paz que supera todo entendimiento. No necesitas entender las cosas malas que te suceden. Pero cuando colocamos nuestros dolores en forma de súplicas acompañadas de alabanza, vamos llenándonos de la paz que viene de Dios. Y esta paz supera a nuestra cabecita dura, supera nuestro entendimiento. La receta está aquí: no necesitas entender las cosas malas que te suceden, lo que necesitas es abrir tu corazón al amor de Dios. . Esta paz que viene del Señor Jesús sale al encuentro de nuestros límites, por lo tanto, es posible estar feliz y alegre, siempre y cuando estemos en el Señor.

Dios nos dio personas que son portadoras de una doble dosis de alegría. Él las colocó entre nosotros A veces, esas personas que siempre están sonriendo, riendo de situaciones que no son graciosas, nos incomodan y pensamos que son irresponsables e inmaduras en la fe. En toda familia hay un “payaso”, alguien que es más gracioso. Y ellos están en todos los lugares. Muchos los despreciamos y no percibimos que son un don de Dios para nosotros, son como ángeles.

Quizás te has convertido en alguien extremadamente responsable, calculista, autoritario. Tal vez, tú mamá, te enojas demasiado con tus hijas adolescentes y te has olvidado de cómo eras cuando eras más joven. Tal vez eres una esposa y madre muy responsable, pero que cuando llegas a la casa no sabes hacer otra cosa que limpiarla. ¡Vibra un poco, no te vas a morir!
Y tú papá, cuando eras joven jugabas fútbol, bailabas y hoy te has convertido en una estatua. Tú haces tantas cosas, calculas, sudas, trabajas horas extras; eres responsable, pero eres de cara seria, sin mucha alegría. Tú puedes ser un padre responsable, paternal, preocupado, pero también ese padre en el cual el hijo puede confiar, un padre que puede reír con sus hijos. Seamos alegres, en el Señor. Vamos a llevar la alegría del Señor a nuestra casa.

El Señor nos advierte en su Palabra en Eclesiástico 30, 23: “aparta lejos de ti la tristeza,
porque la tristeza fue la perdición de muchos y no se saca de ella ningún provecho”

Sal de esa tristeza. No te maltrates más. Cuando compuse “Restauración”, el himno del PHN “por hoy no voy a pecar más”, fui inspirado por este pasaje: “ten compasión contigo mismo”.

=> Video de la música “Restauración” en español, interpretada por Dunga

La tristeza va a llegar, pero no entregues tu alma a la tristeza. Mi hermano, para de hacerte del “tipo triste” solo para llamar la atención. En este pasaje Dios nos da consejos maravillosos. Una cosa es sentir tristeza, que hace parte de nuestra vida, todos la sentimos alguna vez, ya sea por la muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, de un amor … pero no podemos entregarnos a la tristeza. ¡Lucha contra ella! No encuentro ningún beneficio en la tristeza, no sirve para nada.

Yo hasta puedo permitirme sentir tristeza por un tiempo, pero después tengo que decir: tristeza, sal de mi vida. Existen muchos tipos de depresión, pero existe un tipo de depresión en el cual nos entregamos y nos rendimos a la tristeza. Yo fui creado por Dios, lleno de su alegría. Y hoy yo declaro en el nombre de Jesús, que en estos días de este retiro, la tristeza llegó al fin en tu vida, estás siendo liberado, sanado de toda tristeza, ahora.
Ahora vuelves a tu casa como portador de la alegría.

Siempre alegres, alegría continua. Tú podrías estar en el carnaval del mundo, mostrando tu cuerpo, sin pudor. Al optar por venir a CN en estos días de Carnaval tú estás buscando la santidad y te transformas en un profeta para los tuyos.
Jesús es la alegría, fuente inagotable de santidad. Tú no puedes perder esa alegría de ninguna manera. Si tú no pierdes esa alegría, serás fuente, las personas querrán estar cerca de ti para sentir esa alegría para que puedan beber de esa fuente. Tú llenarás ese odre con vino nuevo. No puedes tener vergüenza por ser feliz si es que los otros no percibieron esa alegría.

Autoridad, respeto, responsabilidad, no es sinónimo de seriedad. No tengas miedo de dejar de ser respetado, escuchado o considerado por ser alegre. Tú puedes ser feliz y puedes transpirar amor, alegría. Incluso, en medio de un velorio. ¿No es verdad que hay gente que cuentan chistes en medio de un velorio?. Es Dios quien coloca alegría en esa situación, incluso para la viuda, la madre que pierde al hijo, el ahora huérfano. La alegría es como un remedio para muchas enfermedades, como la quimioterapia, sobre todo para los niños. Ti puedes ser ese niño que ahora ya tiene 40 o 60 años y te convertiste en alguien demasiado serio. Y la alegría necesita entrar en tu vida, aunque sea a través de un payaso, como se acostumbra hacer en los hospitales de niños para hacerlos reír.

La alegría del Señor dura para siempre y es diferente a la alegría que se acaba después de una dosis de cocaína, o después de 10 minutos de una relación sexual.
La Alegría del Señor exorciza y sana toda tristeza. Las tristezas, problemas y enfermedades vendrán, pues tienen que venir, tenemos que convivir con ellas, pero yo voy a caminar con el Señor
Yo proclamo en el Nombre de Jesús en la santa alegría, que seas liberado de toda depresión.

Dunga
Misionero de la comunidad Canción Nueva

Blog de Dunga
Retiro de carnaval 2010

Aqui:
=> No te preocupes. ¡Alégrate!

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