La Misa es el drama del Calvario

Lee aqui: “San Pío, el vencedor“.Prédica del Padre Roberto

El Papa lo dijo cuando celebró sus 50 años de sacerdocio: “La Misa es el drama del Calvario”
La Misa es el sacrificio de Cristo, es el acto de amor profundo del amor de Dios, es el amor de Jesús que sufre por ti. Y esto se está perdiendo.
Existía una secta que se llamaba gnosis. Decían que Dios no puede sufrir, porque Dios es impasible, porque Dios no puede sufrir, Dios no puede sufrir lo que sufrió en la cruz. Era para ellos imposible que Dios se consumiese en la cruz. Para la gnosis, el sufrimiento es terrible.

Por eso la Iglesia grita con toda potencia: Dios sufrió por nosotros, Dios murió en lça cruz, por amor. ¿Tú crees que es comida, que Él se humilló hasta el punto de morir por nosotros? ¿Crees en esto?

“Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.” (Gn 3, 24)

El hombre perdió su amistad con Dios, y quien abre las puertas del paraíso de nuevo, es Jesús. Él viene, y por su muerte en la cruz, nos rasga el velo, el paraíso nos es dado. Los Querubines, que eran guardianes del paraíso, por la muerte del Señor, se ponen ahora como alfombras para que podamos ir a comulgar del árbol de la vida

“Señor, que contigo yo sea para el mundo, Camino, Verdad y Vida. Y para ti, sacerdote santo, víctima perfecta” (Lema de ordenación sacerdotal de San Pío, 10 de agosto de 1910)
Toda la banalidad quiere caer sobre la Santa Misa.
Dios es tan maravilloso que nos permite verlo en el Santo Sacrificio de la Misa. Es todo el drama del Hijo, su pasión muerte y resurrección.
Nosotros, los sacerdotes, somos totalmente concientes de que somos débiles incapaces de saber o comprender todo lo que es la Santa Misa. Quien es digno de mirar al pan y de decir, ‘tú serás verdaderamente carne del Hijo de Dios’ Nuestra pequeñez es tan grande que sólo podemos abrir la boca y decir, ‘tu amor nos eleva, tu amor nos conquista’

“Lo que más me conmueve es pensar en Jesús Sacramentado” (San Pío)
Todo lo que conmueve en la Liturgia quieren quitarlo. Quieren quitar del alma todo lo que te conmueve, están queriendo banalizarlo todo. “Mi corazón se siente atraído por una fuerza superior, ya temprano, de mañana, antes de unirme a Él. ¡Tengo tanta hambre y sed de recibirlo!” (San Pío)

¿Por qué es que hay tanta insesibilidad con el Sacramento? Hoy en día sólo pensamos en nuestros dolores, problemas y aflicciones, y por cualquier motivo abandonamos al Señor y aquella sed, aquella hambre, quieren acabar. Piensan que Dios no es importante, que es más importante el mundo, que no importa si comulgo o no a Jesús
Si dices: ‘Ya no tengo más sed del Señor’, ¡cuidado! Él no es importante, no es sólo importante, ¡Él es todo!. Cuidado si tu vida está puesta en otras cosas, porque te estarás perdiendo. Satanás sabe muy bien que el paraíso está abierto, que puedes correr hacia él ahora. Lo que nos superará infinitamente es el amor de Dios. Cuando el sacerdote dice ‘este es mi cuerpo, esta es mi sangre’ y el velo se rasga, todos tienen libre acceso.

Cuando voy a Misa voy al Calvario, voy a la cruz. Dios está en el Santísimo Sacramento y la Misa es el momento por excelencia de tu momento de encuentro personal con Jesús.
“Muchas cosas podría decir, pero sólo puedo decir que mi corazón late más fuerte cuando me encuentro con Jesús en el Santísimo Sacramento”(San Pío)

Predicamos al Santo Sacramento, y somos perseguidos, somos juzgados. Cuidado con la jerarquía por ella misma, si ella no está al servicio de la verdad. O se escucha a la Santa Iglesia o de nada sirve. La Iglesia Católica tiene el carisma de la verdad porque ella tiene el Santísimo Sacramento y la Santa Cruz plantada dentro de ella.

Se que cada uno tiene su propia experiencia, pero que lindo cuando tu corazón late más fuerte por amor a la comunión, por amor al Santísimo Sacramento.
Mis hijos saben que a partir del momento en que no adoran a Jesús de rodillas, están yendo para atrás, no es sentados como adoramos, es de rodillas, es nuestro carisma, no una regla de vida, porque ella puede ser rota y pasó, sino que es carisma, que viene de lo alto.

Cuando comulgamos nuestros sentidos se agudizan, es sed del Señor, es necesidad del Señor. Quien comulga de pie, puede ser hasta más santo que aquel que comulga de rodillas, no es eso a lo que me refiero, pero lo que quiero decir es, ¿por qué es que incomoda tanto?, ¿por qué es que molesta tanto?
¿Cuántos sacerdotes tienen vergüenza de ser llamados de ‘padre’? ¿Cuántos sienten vergüenza de hacer la señal de la cruz delante de las personas en un avión o en el restaurante?

Los sacerdotes que no tienen amor a Jesús Sacramentado no tienen nada, pueden mandar a los fieles leer un montón de libros, pero no predican sobre la Palabra de Dios, entonces es ahí que los fieles van a las iglesias protestantes. Paren de predicar lo que no es la Palabra ni es amor a Jesús Sacramentado, porque muchos más se perderán si así continuan
Cuando se comulga de rodillas, cuestionan a esas personas, pero nadie cuestiona a los sacerdotes que dan a Jesús en la Hostia como si fuera monedita. ¡Es Jesús!

La Misa es el Sacrificio, y ella ocurre en el Altar, y no en las manos del ministro de la Eucaristía. En las Misas masivas así lo hacen, el ministro allá, lejos del Altar, espera el momento de la consagración. Yo he aprendido, y díganme si estoy equivocado, que las hostias sólo se consagran en el Altar. Entonces, ¿por qué tan poco celo sacramental?

“Cuan suave fue el coloquio con el Señor esta mañana”
(San Pío)
No sé si en el cielo podré darle esos cariños a Jesús, acariciarlo en la Hostia, acariciar la patena. Le dije al Señor una vez, si un día tengo la gracia de ir al cielo, gracias, pero si no, ledije: ‘déjame verte siempre en el velo de Jesús Sacramentado y eso me basta’.
El sacerdote hace nacer a Jesús en el Sacramento. Por eso las manos de los sacerdotales son como el útero de la Virgen, porque ellas hacen nacer hoy, a Jesús, en este mundo.

Hijos, hijas, corran para el árbol de aquel paraíso. El camino está abierto. Comulgar a Jesús, es también luchar inclusive contra los propios sentidos para que ellos no te engañen, decirle al Señor: “Jesús, yo sé que tu cuerpo tiene sabor a pan”
¡Oh, bendito beso de Jesús que recibo que cada Misa, oh, amado corazón de Jesús que nos ama tanto!

“Cuando me golpeaba al pecho, por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa, con mis manos llagadas, sentía dentro de mi, la seguridad de que aun en mi debilidad, el Señor estaba dentro de mi, y aun así tenía que golpearme al pecho. Ay, que dolor.” (San Pío)

Ama a Jesús Sacramentado, el árbol de la vida, que está en el paraíso.

Padre Roberto
Fundador de la Toca de Assis

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